A Quinta da Auga es más que un hotel: es el alma restaurada de un edificio con siglos de historia. Un refugio donde el tiempo no se detiene, sino que se honra. La piedra, el agua y la luz cuentan lo que las palabras no alcanzan: una historia de respeto, de sensibilidad, de belleza duradera.
Historia
UNA HISTORIA VIVA EN CADA MURO
ANTIGUA FÁBRICA
UNA FÁBRICA DE SUEÑOS
El edificio que hoy alberga A Quinta da Auga tiene más de dos siglos de historia. Construido en el siglo XVIII como fábrica de papel, aprovechaba la energía del río Sar para mover la maquinaria hidráulica que permitía una producción artesanal y respetuosa con el entorno.
Con el paso del tiempo, el edificio fue adaptándose a las necesidades de cada época. Después del papel, se transformó en fábrica de paños, luego en aserradero, y más adelante en fábrica de cerveza y hielo.
Cada etapa dejó su huella, sumando capas de historia a su arquitectura y a su carácter. Hoy, tras una cuidadosa restauración, A Quinta da Auga vuelve a tener un propósito claro: ofrecer descanso, belleza y autenticidad, sin olvidar nunca todo lo que fue.
REHABILITACIÓN
Un proyecto de vida. Una obra de amor.
Un proyecto de vida. Una obra de amor.
La rehabilitación de A Quinta da Auga no fue una obra cualquiera. Fue el sueño personal de Luisa García Gil, arquitecta y propietaria del hotel, que junto a su marido dedicó seis años de trabajo meticuloso a devolverle la vida a este edificio histórico.
Con una visión clara y una sensibilidad profunda hacia el valor del patrimonio, Luisa lideró un proceso de recuperación que respetó la esencia original de la antigua fábrica, integrando elementos modernos con total armonía.
Cada decisión —desde la conservación de la piedra hasta la elección de los materiales, texturas y proporciones— responde a una idea de belleza duradera, de equilibrio con el entorno y de respeto por la historia.
Junto a su marido, convirtieron un conjunto industrial en ruinas en un espacio lleno de alma, donde la arquitectura, la naturaleza y la hospitalidad dialogan con fluidez.
Durante seis años, trabajaron con paciencia y pasión, enfrentando retos estructurales, técnicos y emocionales, hasta transformar la fábrica en lo que hoy es: un hotel con carácter, con raíces, y con una identidad única.
A Quinta da Auga no fue construida desde cero: fue rescatada con amor. Y eso se nota.
Belleza con conciencia
En A Quinta da Auga, la sostenibilidad es parte esencial de nuestra identidad. Contamos con sistemas de cogeneración y energía geotérmica, que reducen el impacto energético sin renunciar al confort. Nuestro huerto ecológico y la colaboración con productores locales abastecen una cocina de temporada, honesta y cercana. Como miembros de Slow Food, defendemos una gastronomía respetuosa con la tierra, las personas y el tiempo.
Aquí, lujo y sostenibilidad caminan de la mano. Con equilibrio, con intención y con respeto.